A un día del partido de vuelta de la gran final de la Copa Libertadores, Martín Fernández, enviado especial de RPP a Río de Janeiro, informó algunos detalles que adornan la previa extrafutbolística del Fluminense-LDU. Según comentó, hay una presencia masiva de ecuatorianos en la ciudad, cosa que ha sorprendido a los locales. Y para el mismo día del partido se espera la llegada de unos 4 000 más. Además, se cree que un grupo de hinchas del Flamengo, rival histórico del 'Flu', alentará a los quiteños a la hora del partido. Ambas 'torcidas' son reconocidas, junto a las de Vasco da Gama y Botafogo, como las más importantes del país. Uno de los hechos que más impresionó al reportero fue su visita al estadio Maracaná. Cuando no se juega ningún partido, el lugar se convierte en un santuario futbolístico, en el que se cobra 15 dólares por tour. Por otro lado, contó que la ciudad tiene muchos contrastes sociales. Si se encuentra en Copacabana, en Ipanema, o en la puerta del hotel Intercontinental, basta con cruzar la calle para chocar con la otra realidad brasileña, en la que se sitúa la gente pobre, con pocos recursos. En cuanto a las playas, Fernández informó que la asistencia sigue siendo masiva a pesar de ser época de invierno. El clima alcanza los 21 grados, suficientes para que los playeros aún veraneen en la costa. Volviendo a un tema más pegado al futbolístico, Nicolás Leoz, presidente de la Conmebol, y Héctor Baldassi, árbitro argentino que conducirá su primera gran final, arribaron en la tarde del martes a la ciudad brasileña, y se hospedarán en el Sheraton. Finalmente, Martín se encontró unos minutos con Romer Osuna, tesorero de la Conmebol. Él le comentó que esta podría ser la edición de la Copa Libertadores más rentable de todos los tiempos, pues se han roto los records de asistencia. La final se acerca. La ciudad de Río de Janeiro, en la que los escolares no pagan transporte masivo, ya está preparada. Las paredes están llenas de propagandas sobre el encuentro con la imagen del rey Pelé. Brasil vive una fiesta, aunque con miedo por que los ecuatorianos pueden aguarla. |