El TDAH es un problema de origen neurosiquiatrico que afecta entre 5 y 10% de la población infantil en el mundo, se calcula que en Latinoamérica al menos 36 millones lo padecen y sólo el 10% reciben un tratamiento adecuado. Si bien el factor de riesgo más importante para la aparición de TDAH es el genético, se ha encontrado que componentes ambientales, como el tipo de dieta y aditivos de los alimentos, la contaminación por plomo, los problemas relacionados con el hábito de fumar de la madre durante la gestación, el alcoholismo materno, las complicaciones del parto, bajo peso al nacer y el nacimiento prematuro influyen en su aparición Según explica el Dr. Armando Filomeno, neurólogo asesor de la Asociación Peruana de Déficit de Atención, el diagnóstico debe estar a cargo de un profesional médico con experiencia en TDAH (neurólogo, psiquiatra, neuropediatra o psiquiatra infantil). Para establecer el diagnóstico la manera más aceptada y frecuente es la utilización del Manual Diagnostico y Estadístico IV edición (DSM IV) de la Asociación Psiquiátrica americana, documento que determina 9 síntomas de desatención y 9 más para hiperactividad e impulsividad. "Para que un niño sea diagnosticado con TDAH deberá presentar 6 de los 9 síntomas establecidos en cada caso, estos síntomas deben mostrarse antes de los 7 años y afectar más de dos ambientes en los que se desenvuelve el niño: hogar o escuela" afirma el Dr. Filomeno. Una vez que el niño es diagnosticado, los padres se preocupan en revertir su comportamiento de manera veloz, sin embargo, pocos se preguntan cual es la raíz del problema. ¿Qué ocurre en el cerebro de un niño con TDAH? Para entender la enfermedad es primordial conocer como funciona el cerebro y cual es la diferencia en un caso de TDAH. El cerebro está formado por neuronas y entre neurona y neurona hay un espacio denominado sinapsis. Dentro de la sinapsis viven los neurotransmisores, los cuales sirven de vehiculo para transportar el impulso nervioso (u orden) pasándolo de una neurona a otra hasta llegar al lugar donde la orden se procesa y se genera una respuesta. Uno de estos neurotransmisores es la Dopamina, la cual está directamente relacionada al área de atención del cerebro. En torno a este neurotransmisor giran las dos hipótesis más aceptadas que tratan de explicar el origen biológico del TDAH. La primera de ellas -y la de mayor aceptación- defendida por un importante grupo de investigadores representados por la Dra. Nora Volkow, Directora del Nacional Institute Of Drug Abuse, Bethesda EE.UU, sostiene que hay un deficiencia de Dopamina en el espacio sináptico para transmitir los impulsos que se convertirán en órdenes. La segunda hipótesis, presentada por el grupo de psicofarmacología pediátrica de Harvard, representados por el Dr. Thomas Spencer, sostiene que el problema radica en la recaptación de dopamina, es decir la neurona no logra recuperar el excedente de Dopamina que se utilizó, generando déficit en la siguiente comunicación. Ambas teorías coinciden en recalcar que el origen del TDAH es un problema de neurotransmisores, un problema funcional, no se trata de un asunto meramente psicológico ó de conducta, "Mientras los padres no entiendan y acepten que el origen del problema de su hijo es neurobiológico, no entenderán ni apoyaran el tratamiento" sostiene el Dr. Filomeno, Los padres de un niño con TDAH deben comprender que su hijo no presenta conductas negativas por que quiere. El niño no desatiende porque es malcriado sino porque no está en él controlarlo, en su cerebro las órdenes no están llegando a término y el primer paso del tratamiento es revertir esta situación. El TDAH no tratado adecuadamente conlleva riesgos y complicaciones que ponen en peligro la integridad física y mental de niños, adolescentes y adultos. Incrementa el riesgo para desarrollar accidentes, fracaso escolar, problemas de autoestima en los niños y se relaciona con mayor consumo de tabaco, alcohol y substancias ilícitas, inestabilidad laboral y fracaso marital en los adultos. Con el paso de los años el tratamiento para el TDAH ha evolucionado mucho. Actualmente los especialistas concuerdan en señalar que la mejor manera de controlar el TDAH es a través de un tratamiento multidisciplinario o multimodal. "El tratamiento varia dependiendo del paciente (niño, adolescente o adulto) y sobre todo de los trastornos asociados, pero la base tiene indefectiblemente dos pilares: farmacológico y terapia cognitivo conductual" sostiene el Dr. Alberto Fernandez, Neuropsiquiatra, Presidente de Instituto de Neurociencias Aplicadas- INA.. Al respecto Beatriz Duda, Presidenta, de la Asociación Peruana de Déficit de Atención, sostiene "al no hacer un tratamiento combinado arriesgamos al niño al fracaso, pues no logra resultados efectivos en su desempeño escolar, social y familiar a pesar de su esfuerzo, esto lo lleva a una frustración que afecta no solo su calidad de vida sino la de toda la familia". Para el tratamiento farmacológico, la primera opción desde hace 50 años es el Metilfenidato, sustancia que funciona bien en ambas hipótesis, es decir, aumenta la concentración de Dopamina en el cerebro y también mejora la recaptación de la misma. Sin embargo, el tener que tomar tres dosis al día del medicamento hace que en muchas ocasiones los padres no puedan supervisar el tratamiento de su hijo y terminen por descontinuarlo, resultando esto negativo para el desarrollo del menor. "Las tomas deben hacerse en horario escolar, esto hace que los compañeros del niño se enteran de la medicación, generando estigmas para el niño o trato diferenciado por parte de los profesores", comenta el Dr. Filomeno. Para evitar estos problemas los investigadores han centrado sus esfuerzos en desarrollar presentaciones de Metilfenidato de larga duración. "Una nueva alternativa para evitar inconvenientes es la presentación de Metilfenidato de liberación controlada llamado Concerta cuyo efecto dura doce horas, esto reduce el tratamiento a una sola toma al día, elevando el cumplimiento del mismo a niveles del 90% y facilitando la vida del paciente, sus padres y sus maestros", indica Filomeno. Este fármaco actúa a través de etapas. Primero se produce la liberación rápida del medicamento en sangre lo que produce una acción inmediata, luego se mantiene una liberación programada que mantiene una concentración homogénea durante el día y conforme se acerca la noche la concentración disminuye para dejar dormir bien al paciente. Se ha demostrado que el medicamento mejora la capacidad cerebral de controlar, inhibir y regular las conductas por lo que es la base del tratamiento, sin embargo, este debe ser complementado con terapia cognitivo conductual para lograr mayor efectividad. Los problemas en el funcionamiento de los pacientes con TDAH se manifiestan en forma diversa en cada etapa de la vida. • Los niños en etapa preescolar se les da más órdenes y se les critica y castiga más que a sus pares. Estos niños tienden a ser más agresivos, destructivos y dominantes. Cuando se emplean castigos duros y críticas constantes sin promover el trato positivo, estos niños pueden empeorar su comportamiento y desarrollar más problemas. • En la etapa escolar, debido a su dificultad para mantener la atención, presentan problemas de aprendizaje y bajo rendimiento a pesar de contar con inteligencia normal. Esto se complica cuando por su hiperactividad e impulsividad trastornan el ambiente del salón de clases, lo cual irrita a los maestros y compañeros. Todo esto puede generar suspensiones, expulsiones y deserción escolar. Como consecuencia, baja su autoestima y sufre la relación entre padres e hijos. • En la adolescencia, además de los problemas en la escuela, pueden ocurrir otros relacionados con la impulsividad y la búsqueda de satisfacciones inmediatas. Por eso tienden a desarrollar una vida sexual precoz con riesgo de embarazo y enfermedades, a experimentar con drogas y a exponerse a experiencias que ponen en peligro su vida y a presentar conductas autoagresivas cuando se sienten frustrados. • Los adultos con TDAH tienden a ser menos estables en sus relaciones interpersonales, lo cual propicia cambios de pareja y de trabajo. Sus accidentes de tránsito son más frecuentes que en la población general. Esto también afecta la dinámica familiar y tiene repercusión en la crianza de los hijos. |