Nerviosismo, temblores, mente en blanco, aceleración de la tasa cardiaca y respiratoria, náuseas y vómitos son algunos de los factores que indican la presencia de un cuadro de fobia.
Si estos síntomas se manifiestan frente a una situación de examen, en muchos de los casos termina provocando que el alumno directamente no se presente a rendir la evaluación y abandone su proceso de capacitación. Este cuadro, también llamado Ansiedad Social Discreta, se caracteriza por incapacitar cada vez más la vida académica de quienes lo padecen, llegando en el peor de los casos a que la persona abandone sus estudios por temor a la evaluación negativa, desaprobación o a hacer el ridículo, a pesar de haber estudiado lo suficiente.
El origen de dicha fobia puede basarse en tres causas diferentes, las cuales se relacionan con la genética, la herencia familiar; con los factores socio ambientales, al haber crecido rodeado de personas temerosas, sobreprotectoras, tímidas y altamente exigentes; o por presenciar o haber presenciado situaciones desencadenantes, como haber pasado el ridículo o haber sido rechazado o desaprobado en forma traumática para el individuo.
Fobia a los exámenes: tratamiento
En cuanto al tratamiento de la Fobia a los Exámenes, se recomienda la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), que consiste en el trabajo directo sobre la forma en que la persona procesa la información -como si fuese un ordenador- y sobre la conducta desadaptativa, como por ejemplo las evitaciones a la hora de rendir.
El tratamiento para este tipo de Fobia es breve y activo, tanto por parte del terapeuta como del paciente.
Además, se recomienda que se realice de manera inmediata apenas se diagnostica, pues se trata de un cuadro que evoluciona hasta incapacitar la vida académica del individuo obligándolo muchas veces a abandonar su capacitación". |