Los gatitos así como los niños que necesitan jugar para divertirse también requieren de esta actividad como parte de su educación. La posibilidad de jugar otorga a los gatos la capacidad de relacionarse entre sí, con personas y con otros animales. También les da seguridad y adquieren destrezas del acecho y la caza.
El gato recién nacido aprende todo lo que necesita de su madre e interactua con sus hermanitos. Hacia la tercer o cuarta semana de vida comienza empezará a relacionarse con otras especies, incluidos los humanos. En esta etapa es importante que una persona juegue con ellos, que los acaricie, y les enseñe a no morder ni arañar. Si el animal no se sociabiliza correctamente a temprana edad después será difícil que lo haga. Le puede dar un juguete, una pelota o cualquier elemento que no sea peligrosa. Sin embargo, debe tener mucho cuidado con hilos o cordeles porque si los traga pueden producir graves obstrucciones en el intestino. Hay cuatro tipos de juego básicos en los gatitos: Jugar a pelear: a partir de las cuatro semanas comienza a pelear con sus hermanos, al principio con movimientos débiles, pero luego se va haciendo experto en el arte de la lucha. El salto de caza: el gatito se oculta, avanza agazapado y salta sobre una presa imaginaria. Atrapar a la presa: incluye zarpazos con las patas delanteras para atrapar el objeto. Si la presa fuera un animal, esto tiene por finalidad atontarlo para luego cazarlo. Arrojar objetos por el aire: si encuentra un objeto en movimiento, lo tira con sus patas por el aire, como si sacara un pez del agua. Luego gira para volver a atraparlo. Recuerde que el gatito no necesita salir a pasear como los perros porque le alcanza con los estímulos que puede encontrar dentro de la habitación donde permanezca. Con ayuda de amordemascota.com |